
Un partido de fútbol cualquiera para algunos y una demostración de nula democracia es lo que se vio en la final de la Copa del Rey celebrada en el campo de Mestalla. Aparte de lo estrictamente deportivo se pudo comprobar una serie de verdades certeras de esas que el poder intenta silenciar sea como sea. Se pudo comprobar sencilla y llanamente que España es la "anti-democracia" y que es justamente con lo que hay que acabar. Y con todo lo que conlleva como es el claro ejemplo de la censura y de las continuas manipulaciones a las que los ciudadanos estamos sometidos a veces con consentimiento y a veces sin él, mediante intransigentes imposiciones.
El Estado Español, el estado de las ilegalizaciones y de las aberraciones continuadas, pudo comprobar el pasado miércoles que aquello del "Good bye Spain" está más cerca de lo que se imagina y que una monarquía hereditaria de una dictadura fascista no es suficiente para parar el resucitar popular de los pueblos. A las 22.00h en punto el rey español se las prometía felices en un campo abarrotado de una marea humana que no iba a dejar escapar esta extraordinaria oportunidad de que sus respectivos equipos de fútbol les habían brindado. Una ciudad donde todo el mundo sabe, se respira un hostil y perturbador ambiente españolista. Valencia fue inundada días antes por ikurriñas y estelades para sorpresa de unos, agrado de otros, y de rabia y odio para los españolistas.
Semanas antes diversos organismos deportivos y organizaciones de ambos países pidieron a sus respectivos compatriotas que viajaran a Valencia, que recibieran al Rey de España con una fuerte pitada y por consiguiente al respectivo himno que es impuesto a las dos naciones representadas. Hay que decir también que -como no podía ser de otra manera- los cuerpos policiales requisaron abundante material de pancartas y banderas a bastantes aficionados, y es que ayer muchos nos preguntamos donde estaba la gigantesca pancarta con el "Catalonia is not Spain" que a menudo nos deleitan los compañeros catalanes para agrado de todos nosotros aunque esta vez no pudo ser. La policía obedecía fielmente a las directrices que les venían de altas instancias para que su "memestad" no tuviera que contemplar tal ambiente hostil hacia la monarquía y el Estado Español. Mientras ellos se dedicaban a saludar, el publico le respondía en forma de una tremendísima pitada que como mínimo debio ser escuchada al menos hasta el Peloponeso griego a pesar de que los medios españoles y su clase política digan que fue cosa de cuatro radicales.
Lo claro que nos quedó ayer es que por mucho que se intente, no se puede acallar la voz de miles de personas que allí representaban a sus países, los Països Catalans y Euskal Herria. Este partido ha tenido gran calado tanto a nivel estatal como internacional, y eso cuenta a nuestro favor ya que poco a poco desenmascaramos a España, cuando no lo hace ella solita. Un periodista de un medio de comunicacion ha llegado a decir que "es un hecho insólito que no ocurre en ningún país democrático del mundo" y le doy toda la razón, por dos sencilla razones; una es que España no es un país, y otra que mucho menos es democrático.
También el gallinero de la política española anda estos días a la gresca unos y otros a partir de estos sucesos. Mientras algunos dicen que es algo normal dentro de una democracia (ERC, PNV, BNG) otros lo aprovechan para arrojarse los trastos a la cabeza, como no podía ser menos PP y PSOE. Aunque ERC, PNV, BNG y su "nacionalismo descafeinado" también tienen un sentido un tanto raro de lo que es una democracia. Curiosa tambien la noticia que se dio a conocer días antes de la mano del presidente del PP Vasco, el cual pidió al Ministerio de Interior protección para que los aficionados del Athletic de Bilbao no tuvieran que sufrir ninguna agresión por parte de cualquier organización o partido de extrema derecha existente en Valencia. Qué hipócrita y que cínico, lo pide ni mas ni menos que él, que llegó a decir que si entraba en el Gobierno Vasco haría lo posible para aniquilar a la izquierda abertzale.
Pero no todo quedó en la ensordecedora pitada al Jefe del Estado Español y al himno, sino que pudimos comprobar como España encarna los auténticos valores antidemocráticos como bien decía al principio. Una televisión española que nos hizo recordar los tiempos en blanco y negro del NODO, de la censura y la manipulación. Cuando llegó el momento de la verdad, el que todos esperabamos, TVE no tuvo mejor cosa que censurar la pitada y restrasmitir lo que pasaba en Bilbo y Barcelona, mientras que las televisiones de Euskadi y Catalunya lo ofrecieron íntegro y con sonido real. Censura o error humano se pregunta la sociedad, creo que para algunos nos quedó bastante claro lo que pasó, TVE ha salido rápidamente a excusarse y a pedir perdón todo ello con el oportuno cese inmediato del Jefe de Deportes de la televisión pública y afirma que habrá un expediente para saber lo que pasó. Después de la censura correspondiente llega el momento de la manipulación, y aquí TVE estuvo a la altura, retransmitió la pitada al himno en el descanso del partido en diferido, y se pudo escuchar como sospechosamente apenas se escuchaba la pitada, TVE no hizo otra cosa que rebajar al mínimo el volumen de la pitada, y subir al máximo el volumen del himno español. Ofreció una imagen en la cual se observaba a un aficionado del Athletic de Bilbao con la mano puesta en el corazón mientras sonaba el himno español, otro engaño más, ya que al día siguiente varios medios de comunicación de todo tipo desmontaron el pasteleo que TVE había hecho, al parecer y según confirmaron los propios medios las imágenes de ese señor que tanto sentía el himno español no correspondían ni con el partido ni con el momento. La censura del himno es un insulto y un desprecio en toda regla a todos los ciudadanos que esperan ver la televisión y recibir una información veraz y contrastada, no censurada y manipulada.
Sonido en directo del boicot al himno españolhttp://www.cadenaser.com/deportes/audios/pitaron-hinmo-espana-aficiones-athletic-barca-final-copa/csrcsrpor/20090513csrcsrdep_13/Aes/La pitada no fue algo aislado como dice el gobierno español, o cosa de dos radicales como dice el PP, sino que fue un grito popular de dos aficiones que representaron el sentir de dos pueblos. 50.000 personas que está claro, no representan a la mayoría de la población vasca y catalana, pero si a una importantísima parte de ellas. El Estado Español ve peligar su hegemonía político-económica, y por ello, censurará y manipulará tanto como haga falta.
x J.M.O